Crónica: Jueves 25 de Enero en las calles del centro histórico
Jueves 25 de Enero del 2018, a las seis de la mañana llegó el mensaje. Teníamos que ir a cubrir un evento al congreso del estado de Puebla. Como parte de la clase de periodismo debíamos realizar una noticia sobre lo que ocurriría ahí. Dieron las 10:30 am y estábamos confundidos sobre lo que debíamos hacer, ya que, se había cancelado y reactivado la actividad varias veces.
Once de la mañana, nos dirigimos hacia el centro de la ciudad como lo indicaba la ubicación. Después de caminar unas cuadras llegamos. Estábamos frente al congreso del estado, un edificio bastante blanco y un tanto elegante. 11:30 am el evento estaba por comenzar, faltaban unos cuantos por llegar y debíamos esperarlos. En cuanto estuvimos todos intentamos pasar, las personas que llegaban vestían trajes y vestidos formales, nosotros con una clara pinta de estudiantes.Seguridad no nos permitió la entrada, nuestro profesor debía estar ahí para verificar que efectivamente eramos sus estudiantes y que teníamos una asignación por realizar. Seguridad no nos permitió la entrada. El profe Martín explicó el por que de la negativa a que entráramos y asigno otra actividad. Eran las 11:45 am caminamos por la calle donde se ubicaba el congreso, con el propósito de encontrar, experimentar y relatar que tiene el centro histórico de Puebla por ofrecer a ciudadanos de la misma y a turistas extranjeros.
Llegamos al zócalo, dimos unas cuantas vueltas tratando de identificar los lugares que llamaran nuestra atención lo suficiente como para probar su comida. Todo en el zócalo tenia un aire de tranquilidad, de una combinación entre naturaleza y ciudad. Mucha gente caminaba hacia la catedral, una de las mayores y más bonitas atracciones del centro. En ocasiones anteriores habíamos tenido la oportunidad de entrar y es necesario agregar que vale la pena visitarla. 12 pm y el hambre ya nos estaba desesperando un poco. Después de varias propuestas nos decidimos por un lugar que aparentemente no solo tenia buena comida, sino que era muy agradable a la vista y por lo tanto era un lugar para tomar buenas fotos. Caminamos unas cuantas cuadras, admirando siempre uno que otro edificio que llamaba nuestra atención por lo antiguo y preservado que nos parecía, mientras nos acercábamos a nuestro destino.
Pasamos por varias calles donde encontramos diferentes personas ofreciendo atracciones y experiencias únicas, algo que le da mucha vida a un lugar tan turístico como el centro de la ciudad. Desde un pianista que te invita a cantar una canción con su música, hasta un hombre ofreciendo tatuajes de henna con un estilo artístico muy destacable. Consideramos parar con el pianista para que Carlos y Luigi cantaran una canción, pero el vacío del estomago estaba dominando nuestras mentes, así que decidimos continuar con el propósito de regresar después.
Llegamos entonces al denominado barrio de los sapos. Un barrio que destaca por sus coloridos edificios, sus pintorescos restaurantes y sus peculiares tiendas de artículos originales. Paramos un momento para apreciar lo y (como no puede faltar) a encontrar lugares en donde una foto saldría bastante "instagrameable". Cosa que considero yo, es algo muy importante ahora cuando se recomienda un lugar para visitar. Es algo que muchos toman en cuenta y uno de los aspectos por los cuales este barrio es uno de los sitios mas visitados.
Dieron las 12:15 pm y entramos al restaurante donde tomaríamos el desayuno. "Café Milagros" es su nombre y desde que entramos confirmamos que lo comentado sobre ese lugar era parcialmente cierto hasta el momento, era muy bonito ahora solo habría que confirmar la parte de la excelente comida. Cabe agregar que nuestro grupito de amigos se conforma por 13 personas para ser exactos, lo cual es bastante entretenido y en ciertos puntos complicado como al momento de escoger un mesa para comer. Juntamos 5 mesas y por fin era hora de ordenar.
Otro de los factores que olvide agregar que le da un punto extra a este lugar, es que los precios son bastante accesibles y claro que en nuestra situación debíamos considerar eso antes de comer en algún lugar. Ya eran las 12:30 pm y teníamos exactamente una hora para terminar nuestro desayuno y poder regresar a la facultad para la clase de lenguaje audiovisual. Nos apresuramos a leer la carta y después de designar un orden para no confundir a la mesera, ordenamos.El menú del restaurante era algo muy tradicional mexicano, se puede decir que lo "típico" como chilaquiles, enchiladas, huevos al gusto, etc. Lo cual cabe agregar que va de acuerdo con el tema del restaurante en general. La decoración es un tanto folclórica tradicional y bastante acogedora. Esperamos impacientes la comida, mientras nos distraíamos un poco con una clase de mezcla de platicas, debido a que era imposible comunicarnos todos al mismo tiempo.
12:50 pm y por fin llegó el desayuno. Era todo lo que habían prometido, comida de calidad en un lugar agradable. Todo iba de acuerdo al plan y con la sensación de tener el tiempo encima, comenzamos a comer. Como era de esperarse por el hecho de que eramos muchas personas, los platillos de algunos tardaron un poco más en llegar. Y como nada es totalmente perfecto olvidaron anotar el pedido de Abraham, lo cual ponía un poco tenso el ambiente porque el hambre pone a cualquiera de mal humor.
Daba la 1:15 pm y algunos de nosotros habíamos terminado ya de desayunar y nos encontrábamos en la etapa de "reposo". Algunos otros se encontraban en la etapa final y aparentemente el tiempo nos favorecía. Esperamos unos minutos más a que todos hubieran terminado y fue entonces que llegó el momento de pedir la cuenta. Éste es siempre un momento de confusión, pero después de tantas salidas juntos ya tenemos un poco de práctica. Agradecimos el servicio y salimos del restaurante.
Dio la 1:30 pm, teníamos exactamente media hora para llegar a la clase siguiente. Tuvimos que caminar unas cuantas cuadras de regreso al estacionamiento, no sin antes parar en algunas tiendas que se cruzaron en nuestro camino, como un bazar de abrigos antiguos de piel. Algo que nunca íbamos a comprar pero que no podíamos dejar de probarnos para ver que se sentía.
Decidimos tomar un camino distinto de regreso y por lo tanto no dejamos atrás la parte de observar a los edificios más interesantes por fuera y por dentro que nos encontramos. El centro de Puebla es un lugar lleno de iglesias antiguas, se podría decir que prácticamente en cada cuadra te encuentras una. Admirarlas también se vuelve parte de la experiencia que es caminar por las calles del centro.Faltaban 5 minutos para las dos de la tarde y estábamos próximos a llegar. Reflexionábamos en el camino como nada había salido como lo plan
eamos, pero fué eso exactamente lo que lo hizo interesante. Pasear por el centro junto a esas otras doce personas, desayunar y visitar lugares que aunque ya conoces parecen asombrarte cada vez que vuelves a ir, eran la combinación perfecta para ese jueves 25 de Enero en el que un trabajo se volvió una experiencia más de mi estancia en Puebla.


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